Francia declara estado de emergencia en Nueva Caledonia tras disturbios que dejan cuatro muertos

Un gendarme francés que resultó gravemente herido durante los disturbios en Nueva Caledonia murió este miércoles 15 de mayo, luego de sufrir heridas de gravedad, confirmó el ministro del Interior, Gérald Darmanin.

La cifra de personas muertas asciende así a cuatro.

El presidente Emmanuel Macron declaró el estado de emergencia en el territorio francés del Pacífico después de que estallaran fuertes protestas por la aprobación de una reforma constitucional que enfureció a las fuerzas independentistas. 

Las movilizaciones se tornaron violentas el pasado lunes 13 de mayo, en medio de disparos contra las fuerzas de seguridad, vehículos incendiados y tiendas saqueadas, en los peores disturbios que el territorio francés de ultramar  ha experimentado desde la década de1980.

París decreta el estado de emergencia en Nueva Caledonia y confirma la muerte de un gendarme francés tras disturbios violentos.

El agente murió tras resultar gravemente herido en medio de las protestas que en los últimos días han sacudido al territorio francés en elOcéano Pacífico.

Los manifestantes protestan contra una reforma constitucional que se debatió en la Asamblea Nacional de París y que amplía el electorado en las elecciones provinciales del territorio.

Lilou Garrido Navarro Kherachi/Vía Reuters
Nada, absolutamente nada justifica la violencia.

Al anunciar la última muerte, el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, afirmó que se restablecerá el orden en la isla francesa del Pacífico.

Horas antes, la oficina del presidente Emmanuel Macron declaró el estado de emergencia en Nueva Caledonia, tras una reunión del gabinete en la capital francesa.

«Nada, absolutamente nada justifica la violencia. Se restablecerá el orden público», señaló el ministro del Interior de Francia, Gérald Darmanin.

«El presidente ha pedido que el decreto destinado a declarar el estado de emergencia en Nueva Caledonia se incluya en el orden del día» de una reunión del gabinete esta tarde, subrayó el Palacio del Elíseo en un comunicado.

Macron advirtió que cualquier nuevo acto de violencia sería respondido con «firmeza» y pidió la reanudación del diálogo político para poner fin a los disturbios.

El primer ministro francés, Gabriel Attal, afirmó que su Gobierno envió refuerzos de seguridad que llegarían en las próximas horas. 

Vehículos incendiados, tiendas saqueadas

Los disturbios estallaron después de que los legisladores franceses aprobaran un proyecto de ley que amplía el derecho de voto en las elecciones provinciales a los residentes llegados del país europeo, un cambio que los críticos temen que pueda marginar a la población indígena y beneficiar a los políticos profranceses. 

Tras largos, y a veces tensos debates, la Asamblea Nacional de París aprobó la reforma por 351 votos a favor y 153 en contra.   

Macron canceló una visita prevista a Normandía para presidir las conversaciones de seguridad nacional a nivel de gabinete sobre la crisis el miércoles por la mañana, indicó su oficina.

Las protestas se tornaron violentas en la noche del pasado lunes 13 de mayo, en medio de disparos contra las fuerzas de seguridad, vehículos incendiados y tiendas saqueadas, en los peores disturbios que ha experimentado el territorio francés de ultramar desde la década de 1980.

En respuesta, las autoridades desplegaron un fuerte contingente de seguridad, impusieron el toque de queda, prohibieron las reuniones públicas y cerraron el principal aeropuerto. Según las autoridades francesas en el territorio, más de 130 personas han sido detenidas y más de 300 han resultado heridas desde el lunes a causa de la violencia.

«Se han realizado más de 130 detenciones y varias docenas de alborotadores han sido puestos bajo custodia y serán llevados ante los tribunales«, declaró Louis Le Franc, el Alto Comisionado francés de la República en Nueva Caledonia a primera hora de la mañana del miércoles.

Describiendo los «graves disturbios públicos como continuos, el Alto Comisionado denunció el saqueo generalizado y el incendio de comercios y propiedades públicas, incluidas escuelas. Añadió que las clases seguirían suspendidas hasta nuevo aviso y que el principal aeropuerto permanecería cerrado a los vuelos comerciales.

Nueva Caledonia. © Theo Rouby / AFP

Disputa sobre el derecho de voto 

Macron ha tratado de reafirmar la importancia de su país en la región del Pacífico, donde China y Estados Unidos se disputan la influencia, pero Francia tiene una huella estratégica a través de sus territorios de ultramar, que incluyen Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa.

Situada entre Australia y Fiyi, Nueva Caledonia es uno de los varios territorios franceses que se extienden por todo el mundo, desde el Caribe y el Índico hasta el Pacífico, y que siguen formando parte de Francia en la era poscolonial.

En el Acuerdo de Numea de 1998, Francia se comprometió a otorgar gradualmente más poder político a este territorio insular del Pacífico de casi 300.000 habitantes. En virtud del acuerdo, Nueva Caledonia ha celebrado tres referendos sobre sus vínculos con Francia, todos ellos rechazando la independencia. Pero la independencia conserva apoyos, sobre todo entre el pueblo indígena canaco.

El Acuerdo de Numea también ha supuesto que las listas de votantes de Nueva Caledonia no se hayan actualizado desde 1998, lo que significa que los residentes de la isla llegados de la Francia continental o de otros lugares en los últimos 25 años no tienen derecho a participar en los comicios provinciales.

El Gobierno francés ha tachado de «absurda» la exclusión del voto de una de cada cinco personas, mientras que los separatistas temen que la ampliación de las listas de votantes beneficie a los políticos pro-franceses y reduzca el peso de los canacos.

«La determinación de nuestros jóvenes» 

El lunes por la noche, las protestas por los cambios previstos en la elegibilidad de los votantes se tornaron violentas: grupos de jóvenes enmascarados o encapuchados tomaron varias rotondas y se enfrentaron a la policía, que respondió con disparos no letales.

Un grupo de empresarios afirmó que se habían incendiado unas 30 tiendas, fábricas y otros locales en la capital, Numea, y sus alrededores, mientras que un periodista de la AFP vio coches quemados y restos humeantes de neumáticos y palés de madera esparcidos por las calles.

Los bomberos declararon que habían recibido unas 1.500 llamadas durante la noche y respondido a 200 incendios. Incluso después de la entrada en vigor del toque de queda el martes, se produjeron actos de vandalismo durante la noche, con el saqueo de la tienda de una importante marca deportiva.

Una rebelión en la prisión de Camop-Est, en la que participaban unos 50 reclusos, remitió después de que las fuerzas de seguridad recuperaran el control, según informaron las autoridades locales.

El líder del partido independentista Daniel Goa pidió a los jóvenes que «se fueran a casa», y condenó los saqueos. Pero añadió: «Los disturbios de las últimas 24 horas revelan la determinación de nuestros jóvenes de no dejarse dominar más por Francia«.

La principal figura del bando no independentista, la exministra Sonia Backes, denunció lo que calificó de racismo antiblanco de los manifestantes que quemaron la casa de su padre, un hombre de unos 70 años exfiltrado por las fuerzas de seguridad.

«Si no le atacaron por ser mi padre, al menos le atacaron por ser blanco«, declaró a BFMTV.

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